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El niño necesita un padre y una madre, juntos

Publicado el Por الجمعية المغربية للدفاع عن حقوق الأب والأبناءIncidencia

El divorcio pone fin al vínculo conyugal, no al vínculo parental. Por qué la pregunta «¿quién se queda con el niño?» ya no basta, y qué dicen los estudios y la Convención sobre los Derechos del Niño.

Uno de los mayores errores cometidos por muchas sociedades tras el divorcio es creer que el niño solo necesita a alguien que tenga su custodia y le proporcione comida, ropa y techo. Pero ¿se reducen las necesidades de un niño a lo material?

Los estudios psicológicos y sociales recientes, como los principios fundamentales de la Convención sobre los Derechos del Niño, lo afirman: el niño necesita mucho más que una atención material. Necesita estabilidad psicológica, seguridad afectiva y la continuidad de sus vínculos familiares con sus dos padres, no solo con su madre. Un niño no deja de necesitar a su padre porque se haya dictado una sentencia de divorcio, como tampoco deja de necesitar a su madre.

La paternidad no es una pensión, la maternidad no es una custodia

El vínculo paterno no es una simple pensión alimenticia, y el vínculo materno no es una simple custodia. El padre y la madre desempeñan cada uno un papel esencial y complementario en la construcción de la personalidad del niño y de su equilibrio psicológico y social. Humanamente, el niño necesita la presencia efectiva de sus dos padres en su vida, no a uno de ellos al margen: alguien que comparta sus éxitos, lo acompañe en sus estudios, escuche sus problemas cotidianos, lo guíe y lo proteja cuando haga falta.

De ahí una pregunta esencial: ¿qué pasa con los niños privados de su padre durante largos años? ¿Cómo puede un padre ejercer su papel educativo y protector, seguir la escolaridad de sus hijos, protegerlos de los peligros, la delincuencia, la violencia y el abandono, cuando está ausente por la fuerza de su vida cotidiana? Proteger al niño no se resume en garantizar una pensión o un techo: es también garantizar la continuidad del papel educativo y humano de ambos progenitores.

De «¿quién se queda con el niño?» a «¿cómo conservarle a sus dos padres?»

En muchos sistemas jurídicos modernos, el debate ya no gira en torno a «¿quién se queda con el niño?», sino en torno a una pregunta más importante: «¿cómo preservar el derecho del niño a beneficiarse de la presencia de sus dos padres?». El interés superior del menor no significa excluir a un progenitor ni convertirlo en simple visitante o financiador: significa garantizar la continuidad de los vínculos familiares, afectivos y educativos que el niño necesita para crecer sano. Por eso muchos países se orientan hacia la responsabilidad parental compartida: la época de la custodia exclusiva, que confía al niño a una parte y aleja progresivamente a la otra, se ha vuelto, a ojos de muchos especialistas, incompatible con las necesidades del niño y con la evolución de sus derechos a nivel internacional.

El divorcio pone fin al vínculo conyugal entre el padre y la madre, pero no pone fin al vínculo parental con los hijos. El niño necesita un padre y una madre juntos: referentes de los dos, amor de los dos, y la sensación de que sus padres, pese a su separación, siguen siendo socios para protegerlo y educarlo.

Cuando un niño se ve privado de un progenitor durante largos periodos, o cuando el papel de uno de ellos se reduce a unas horas de visita, la verdadera pregunta no es: ¿ha obtenido el padre o la madre sus derechos?, sino: ¿ha obtenido de verdad el niño su derecho a sus dos padres? El niño no necesita un vencedor y un vencido tras el divorcio… necesita un padre y una madre, juntos.

Fuentes y referencias