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Cuando la custodia se convierte en un arma

Publicado el Por الجمعية المغربية للدفاع عن حقوق الأب والأبناءIncidencia

Tras el divorcio, no todas las madres custodias tienen el mismo grado de conciencia y de responsabilidad. Una tipología, con fines de sensibilización, de los comportamientos que transforman la custodia en instrumento de venganza, y un recordatorio: una madre que priva a sus hijos de su padre rara vez actúa sola.

Tras el divorcio, no todas las madres custodias tienen el mismo grado de conciencia o de responsabilidad. Algunas se convierten en instrumento de un ajuste de cuentas, o en punta de lanza de una batalla familiar contra el padre. En algunas exesposas —las que no respetan ni los derechos del padre ni el interés del menor— la custodia se convierte en herramienta de venganza o de dominación. Estos son los principales perfiles observados:

  1. La económicamente independiente: cree que su situación material le da un derecho absoluto sobre los hijos, se niega a reconocer el papel del padre y lo ve como una amenaza para su autoridad.
  2. La respaldada por una familia autoritaria: la más peligrosa, porque no actúa sola; la empujan un abuelo obstinado que siembra la hostilidad y aparta deliberadamente al padre, un tío que no duda en amenazar, humillar e incluso agredir al padre durante las visitas, o una tía autoritaria que alimenta el conflicto y empuja a la madre a rechazar toda conciliación.
  3. La que obstruye y maniobra: experta en artimañas jurídicas, inventa problemas, bloquea la ejecución de las sentencias, esquiva las actas, arrastra a los hijos al conflicto de los adultos y los usa como medio de presión para empañar la imagen del padre.
  4. La que usa la violencia y la humillación durante las visitas: hay padres amenazados, insultados, a veces agredidos físicamente, a menudo con la complicidad de la familia y ante los ojos de los hijos, con desprecio de la ley y de la dignidad del padre.
  5. La que no teme a la ley: convencida de que nadie le pedirá cuentas, persiste en desafiar las sentencias y en obstaculizar su ejecución de forma deliberada.
  6. La que retrocede ante la disuasión judicial: renuncia a su obstinación frente a un procedimiento firme o una sentencia severa, y vuelve al orden por miedo, no por convicción.
  7. La consciente del derecho del niño al vínculo con su padre: una minoría, que distingue el conflicto conyugal del papel del padre, comprende que la separación no anula la paternidad y ejerce la custodia con responsabilidad y madurez, sin incitación ni exclusión.

No para incitar, sino para sensibilizar

Una madre que priva a sus hijos de su padre rara vez actúa sola: detrás de ella hay un abuelo obstinado, un tío enfadado o una tía autoritaria. Reparar la situación no pasa, por tanto, solo por la ley, sino también por un cambio de mentalidades y una vuelta a lo esencial: el interés del niño por encima de cualquier otra consideración.

Esta tipología no está para incitar, sino para sensibilizar: para distinguir claramente a la que educa con amor de la que combate con rencor, a la que protege el interés del niño de la que lo convierte en arma en el conflicto de los adultos, y para recordar que el padre es un socio esencial del equilibrio del niño, no un adversario que apartar. El padre no es un enemigo, y el vínculo familiar no es un lujo: es un derecho sagrado del niño, que todos tienen el deber de respetar.

Fuentes y referencias